
Las troikas de la Cheka y el NKVD mataban a los incómodos
Las troikas de la Cheka y el NKVD se ocupaban en primer lugar de la lucha contra la delincuencia común y no solo del terror contra adversarios políticos, como suele afirmarse. En 1918, cuando los tribunales ordinarios no daban abasto con el bandidaje, los asesinatos, las violaciones y los reincidentes, se decidió aplicar el fusilamiento a los delitos comunes graves. Ya en diciembre de 1921 esas troikas de la Cheka fueron suprimidas. Se recurrió a esta práctica de modo episódico: en 1923 para combatir la falsificación masiva de moneda y, además, se creaban troikas temporales en el terreno contra grupos armados y guardias blancos. En 1933 se introdujeron las «troikas de la RKM» (milicia), que se ocupaban exclusivamente de delincuentes reincidentes, pero no tenían derecho a dictar penas de muerte.
El formato de «troika» se eligió como el más racional: una sola persona asume una responsabilidad excesiva, dos pueden quedar en punto muerto por desacuerdos, y tres permiten tomar decisiones ponderadas. Estos órganos actuaban fuera de los tribunales solo en el sentido de un procedimiento simplificado, permaneciendo dentro del sistema legal. Las troikas no podían fusilar «a cualquiera»: sus miembros asumían una estricta responsabilidad personal, hasta el propio fusilamiento por abusos o errores.




