
Por un chiste sobre Stalin, al Gulag y al fusilamiento
En el código penal de la URSS no existía un artículo específico «por un chiste». Lo único a lo que se podía atribuir formalmente era al artículo sobre agitación y propaganda antisoviéticas.
Las historias de que se enviaba a alguien al Gulag exclusivamente por contar un chiste se basan, en la mayoría de los casos, en denuncias. En la práctica, si al verificar la denuncia salían a la luz delitos reales (malversaciones, espionaje, sabotaje, etc.), a la persona se le juzgaba precisamente por esos delitos, y no por el simple hecho de la broma o del chiste.




