
El mito de la «ausencia de delincuencia»
El mito de la «ausencia de delincuencia» en la URSS lo sostenía activamente la propaganda oficial. En los partes del MVD se afirmaba constantemente que en el país no había mafia ni audaces atracos al estilo de los «putrefactos» países occidentales. En realidad, fue precisamente en la Unión Soviética donde se formó un potente crimen organizado y el famoso «instituto de los vor v zakone» (ladrones en la ley).
Resulta curioso que el «mundo del hampa» surgió en gran medida gracias al propio sistema judicial. En las cárceles y campos hacinados reinaba el caos absoluto ante la indiferencia de la administración, y los «vor v zakone» se convirtieron en una especie de órgano de autogobierno criminal —una suerte de «sindicato» entre los presos—. Esto reforzó considerablemente el sistema del crimen organizado, y «la cárcel como institución» entró en la vida de generaciones enteras. En la URSS existían, por supuesto, robos, asaltos y otros delitos graves: por ellos se condenaba, y en los campos ocurrían con regularidad. También hubo asesinos en serie: basta recordar a Chikatilo (1978–1990) o al «Mosgaz» que actuaba en Moscú en los años 60. Es muy probable que muchos casos semejantes simplemente se clasificaran como secretos y no llegaran a la prensa. En definitiva, la delincuencia en la Unión Soviética no desapareció, y negar su existencia no tiene sentido.




