
1928 –
1967
Cuba
Che Guevara
El 12 de junio de 1955 se constituyó el «Movimiento 26 de Julio» clandestino, encabezado por Fidel Castro. En julio de 1955, para preparar un levantamiento armado en Cuba, se trasladó a México, donde conoció al argentino Ernesto Guevara.
Ernesto Guevara (1928-1967) nació el 14 de junio de 1928 en la ciudad argentina de Rosario, en la familia de un arquitecto de origen irlandés. El padre del futuro revolucionario simpatizaba con las fuerzas de izquierda y tenía muchos contactos con los republicanos españoles residentes en Argentina, que habían abandonado España después de la derrota en la guerra contra los franquistas. Desde la infancia, a Ernesto le acompañó el asma bronquial. A pesar de su enfermedad practicaba deporte. Le gustaba mucho leer y estudiaba las obras de filósofos y políticos: Marx, Engels, Lenin, Kropotkin, Bakunin. Guevara amaba el ajedrez y, según se cuenta, se interesó por Cuba gracias a él, ya que uno de los ajedrecistas más famosos del mundo era el cubano José Raúl Capablanca.
En 1946 ingresó en la facultad de medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Como marinero en un barco, en 1951 visitó la Guayana Británica (desde 1966 — Guyana) y Trinidad. En 1952 y 1954 realizó dos viajes por América Latina. En 1954, en Guatemala, Ernesto Guevara se unió a los partidarios del presidente Jacobo Árbenz, que buscaba limitar los intereses de los monopolios estadounidenses nacionalizando las tierras de la compañía estadounidense United Fruit Company. Árbenz fue derrocado a consecuencia de un golpe organizado por la CIA. Ernesto Guevara se trasladó a México, donde trabajó durante dos años como médico en un hospital. Fue en México donde conoció a Fidel Castro, que preparaba un levantamiento revolucionario en Cuba. Más tarde Fidel reconoció que el argentino Guevara le había producido una fuerte impresión. Mientras que el propio Castro en aquel tiempo no tenía una posición política definida, Guevara era un marxista convencido, capaz de defender sus opiniones en la discusión más compleja.
En diciembre de 1956 participó en el desembarco del yate «Granma» junto con Fidel Castro y Camilo Cienfuegos. La historia de este desembarco es trágica. De los 82 miembros del grupo, la mayoría pereció, y el pequeño destacamento que quedó pudo refugiarse en las montañas de Sierra Maestra. Pero fue desde ese momento cuando comenzó la revolución cubana, que terminó con la victoria en enero de 1959. A Ernesto Guevara se le dio el apodo de «Che» por su costumbre de usar esta palabra en el habla.
Tras la victoria de la Revolución cubana, Che Guevara fue presidente del Banco Nacional de Cuba y luego ministro de Industria. Inteligente, instruido y erudito, se mostró en estos cargos como un profesional competente que profundizaba en los detalles del trabajo encomendado. Pero le faltaba el romanticismo de la lucha revolucionaria. En abril de 1965, Che Guevara, conocido y popular en Cuba, abandonó todos sus cargos y se marchó a África, donde se sumó a la lucha revolucionaria en el Congo. Sin embargo, debido a desacuerdos internos con los revolucionarios locales, se trasladó a Bolivia, donde al frente de un destacamento guerrillero, en 1966, comenzó la lucha contra el régimen local proestadounidense.
No supo tener en cuenta una serie de factores. La población local no apoyaba mucho a los guerrilleros, y las autoridades bolivianas, asustadas por la aparición entre ellos de una figura tan icónica, pidieron ayuda a los estadounidenses. A Bolivia se trasladaron agentes especiales de la CIA y destacamentos de países latinoamericanos con regímenes dictatoriales. La CIA buscaba activamente la ubicación del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia — bajo precisamente ese nombre actuaba el destacamento de Guevara. Tras recibir información de su agente, las fuerzas especiales bolivianas rodearon el campamento y atacaron. Che Guevara fue herido y hecho prisionero. Hasta el día de hoy no se sabe qué miembro de la dirección de Bolivia dio la orden de fusilamiento. A Che Guevara le amputaron las manos como prueba material de su asesinato.
La muerte del Che lo convirtió en una figura de culto para los habitantes locales, que al principio habían recelado de él. El Ejército de Liberación Nacional de Bolivia continuó la resistencia y, en 1978, sus miembros pudieron pasar a la lucha política legal. En octubre de 1997, los restos del Che y de sus compañeros fueron trasladados a Cuba y enterrados con honores en el mausoleo de la ciudad de Santa Clara, donde el destacamento de Guevara había obtenido una de sus mayores victorias durante los años de la Revolución cubana.


