
1960 –
1994
Sudáfrica
Independencia de Sudáfrica
La República de Sudáfrica representa un caso único en la historia africana, en el que la lucha por la independencia se transformó en una larga lucha contra el régimen del apartheid dentro de un Estado ya formalmente independiente. Mientras otros países combatían contra las metrópolis europeas, la población negra de Sudáfrica se levantó contra un régimen interno de segregación racial, apoyado por la minoría blanca. El Congreso Nacional Africano (CNA), fundado en 1912, se convirtió en la principal fuerza de la resistencia. Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro solo en 1994, tras la victoria del CNA en las elecciones. Sin embargo, el camino hasta ahí fue largo y sangriento.
Al principio, Mandela practicaba la táctica de resistencia no violenta al estilo de Mahatma Gandhi, pero tras la masacre de la manifestación en Sharpeville en 1960, en la que murieron 69 personas, la actividad del CNA fue prohibida, y Mandela encabezó el ala armada «Umkhonto we Sizwe» («Lanza de la Nación»). Fue acusado de sabotaje y conspiración contra el Estado, lo que se agravó por sus vínculos con el Partido Comunista Sudafricano. Mandela pasó 27 años en prisión, convirtiéndose en un símbolo de la lucha en todo el mundo. La URSS prestó un apoyo moral y material significativo al CNA, reconociéndolo como único representante legítimo del pueblo, mientras que los países occidentales a menudo vacilaban por intereses económicos.
La liberación de Mandela en 1990 y las negociaciones posteriores condujeron a elecciones democráticas en 1994. Convertido en presidente, Mandela llevó a cabo reformas con orientación social, pero conservó la economía de mercado por razones de estabilidad. Un papel importante lo desempeñó el arzobispo Desmond Tutu, que presidió la Comisión para la Verdad y la Reconciliación. Su enfoque, basado en el perdón y la justicia restaurativa, permitió evitar una guerra civil a gran escala durante el traspaso del poder. Tutu, que a comienzos de los años setenta trabajó en Lesoto y más tarde se convirtió en uno de los líderes de la resistencia dentro del país, se convirtió en la voz de la conciencia de la nación. Sudáfrica se convirtió en un ejemplo de transición pacífica al gobierno de la mayoría, aunque los problemas de la desigualdad económica, el legado del apartheid y la injusticia social siguen siendo actuales hasta hoy. La lucha en Sudáfrica mostró que la descolonización no es solo la soberanía formal, sino también una profunda transformación social de la sociedad.