
1893 –
1932
El Salvador
Agustín Farabundo Martí
Agustín Farabundo Martí es una figura clave en la historia del movimiento revolucionario de América Latina. Nació el 5 de mayo de 1893 en una familia acomodada de El Salvador. Tras recibir una educación universitaria, se interesó por las ideas de izquierda a edad temprana. Entre 1920 y 1929, Martí viajó por la región participando en movimientos políticos. Una etapa importante fue su estancia en Nicaragua, donde colaboró con Augusto Sandino en la lucha contra la intervención estadounidense. Martí ocupó el cargo de jefe de Estado Mayor en el ejército de Sandino. Su experiencia internacional y sus convicciones marxistas le convirtieron en una autoridad entre los revolucionarios latinoamericanos.
En 1931 regresó a El Salvador, donde se gestaba una crisis social. En enero de 1932, Martí encabezó una insurrección campesina contra la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez. La revuelta fue provocada por la anulación de las elecciones y el empeoramiento de las condiciones del campesinado. Sin embargo, las fuerzas eran desiguales. El ejército reprimió brutalmente el levantamiento. Farabundo Martí fue detenido y fusilado el 1 de febrero de 1932. Junto con él perecieron miles de participantes en la sublevación. El período de represión, conocido como «La Matanza», se cobró la vida de hasta 30 000 personas, en su mayoría indígenas. Pese a la derrota, el nombre de Martí se convirtió en un símbolo de la resistencia. Durante muchos años su memoria se preservó en la clandestinidad, prohibida por la propaganda oficial. En los años ochenta, su nombre fue inmortalizado en la denominación de una nueva organización revolucionaria.
Entre 1970 y 1979 se agravó la crisis política en El Salvador. Los escuadrones de la muerte de derecha mataban a sindicalistas y a activistas religiosos. En respuesta, los grupos de izquierda tomaron el rumbo de la lucha armada. El 10 de octubre de 1980, cinco organizaciones guerrilleras distintas se fusionaron en el «Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional», abreviado FMLN. La coalición incluía las Fuerzas Populares de Liberación, el Ejército Revolucionario del Pueblo, la Resistencia Nacional, el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos y el Partido Comunista. Esta unificación permitió coordinar las operaciones militares contra el ejército gubernamental.
La guerra civil comenzó oficialmente en 1980 y duró doce años. El FMLN controlaba importantes territorios en las zonas montañosas y rurales. Los insurgentes crearon zonas de autogobierno en las que aplicaron programas sociales. El Gobierno de Estados Unidos prestó una ayuda militar a gran escala al régimen de El Salvador, temiendo la difusión del socialismo tras la victoria de los sandinistas en Nicaragua. El conflicto se caracterizó por una gran crueldad por ambas partes. Murieron unas 75 000 personas y cientos de miles se convirtieron en refugiados. La culminación fue la ofensiva guerrillera sobre la capital en noviembre de 1989. Demostró que era imposible una victoria militar del régimen, lo que empujó a las partes a las negociaciones. El 16 de enero de 1992 se firmaron en Ciudad de México los Acuerdos de Paz de Chapultepec. El documento puso fin a la guerra y definió las condiciones de la democratización. El FMLN entregó las armas y se transformó en partido político legal. Los antiguos guerrilleros recibieron garantías de seguridad y el derecho a participar en las elecciones. Se llevó a cabo una reforma de las fuerzas armadas y se creó una nueva policía civil. Este proceso se convirtió en un ejemplo de transición exitosa de la lucha armada a la democracia. En 1994, el partido participó por primera vez en las elecciones y obtuvo escaños en el Parlamento.
El camino político del FMLN fue largo. El partido reforzó sus posiciones en el ámbito local, ganando alcaldías en grandes ciudades. En 2009 se produjo una ruptura histórica. El candidato del FMLN, Mauricio Funes, ganó las elecciones presidenciales. Era la primera vez que la izquierda llegaba al poder en el país por la vía pacífica. La administración de Funes implementó programas sociales orientados a reducir la pobreza. En 2014, el ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén llegó a la presidencia. Su gobierno continuó la línea de su predecesor, pero chocó con dificultades económicas y un aumento de la delincuencia. Hacia finales de los años 2010, sin embargo, la popularidad de los socialistas decayó. Las acusaciones de corrupción e ineficacia debilitaron al partido. En las elecciones de 2019, el candidato del FMLN perdió frente a Nayib Bukele. El nuevo gobierno comenzó a desmantelar las instituciones creadas tras la guerra. El FMLN perdió influencia en el legislativo. A pesar de ello, el legado de la organización sigue siendo significativo. El Frente desempeñó un papel clave en la victoria sobre la dictadura y en el establecimiento de la democracia. El nombre de Farabundo Martí se sigue asociando a la lucha por la justicia social en Centroamérica. La historia del FMLN muestra la complejidad del paso de la revolución a la gestión del Estado en las condiciones de la globalización.